Qué ver y hacer en Lisboa

Volvimos enamorados de la capital de Portugal, una ciudad que lo tiene todo, mucho ambiente, barrios donde se respira tradición, miradores desde sus colinas, zonas decadentes pero rehabilitadas y con mucho encanto. Os dejamos una lista con las cosas que ver y hacer en Lisboa, ciudad a la que regresaremos seguro.

También tenéis todos los datos prácticos que hay que saber antes de ir a Lisboa y nuestro viaje de cuatro días en Lisboa para que podáis organizar vuestra ruta.


Mapa de qué ver y hacer en Lisboa

Os dejamos un mapa con los principales puntos de interés.



1. Montar en el elétrico 28E

2. Visitar el Castelo de São Jorge

3. Disfrutar de sus miradores al atardecer o al amanecer

4. Recorrer el barrio de Alfama

5. Subir al Elevador de Santa Justa

6. Visitar las ruinas del Convento do Carmo

7. Conocer la Igreja de São Domingos

8. Probar la ginjinha

9. Salir por la noche en Pink Street – Cais do Sodré

10. Fotografiar el funicular de Bica

11. Pasear por Rua Augusta hasta Praça do Comércio en Baixa

12. Tomar un café en el barrio bohemio de Chiado

13. Degustar los famosos pastéis de nata

14. Visitar la Torre de Belém y el Mosteiro dos Jerónimos

15. Recorrer la ribera del Tajo desde el Ponte 25 de Abril

16. Rebuscar entre los puestos de la Feira da Ladra

17. Ir de compras o tomar algo en LXFactory

18. Tomar una copa en el Bairro Alto

19. Picotear en el Time Out Market

20. Ver el atardecer desde Cais do Sodré

21. Salir por la zona de moda de Marvila

22. Hacer una excursión de un día a Sintra

23. Conocer los pueblos de Estoril y Cascais


1. Montar en el elétrico 28E

Uno de los imprescindibles que hacer en Lisboa, es subir en el tranvía 28E y recorrer el centro de la ciudad pasando por la mayoría de puntos de interés. El tranvía es uno de los medios de transporte más pintorescos de la ciudad, de madera y color amarillo, llama mucho la atención con su traqueteo por las calles.

Y no sólo es una atracción turística, es muy usado por los lisboetas en su día a día y os será útil para desplazaros de un lado a otro si no queréis caminar mucho por las cuestas de Lisboa.

Si queréis fotografiarlo, a su paso por la puerta de la catedral o Sé de Lisboa tendréis el mejor disparo.

Elétrico 28 a su paso por la Sé

La red de tranvías está operada por la Companhia Carris de Ferro de Lisboa. El billete sencillo cuesta 3€ (si se compra el bono de transporte Viva Viagem, el precio se reduce a 1,50€ y si se recarga en la modalidad Zapping, 1,35€). Tenéis más información en qué saber antes de ir a Lisboa.


2. Visitar el Castelo de São Jorge

En la colina más alta del centro histórico de Lisboa se encuentra el Castelo de São Jorge, un recinto fortificado de origen musulmán que domina toda la ciudad.

Os recomendamos subir a última hora de la tarde para disfrutar de unas magníficas vistas al atardecer, mientras se degusta un buen vino del puesto Wine with a view.

Se puede recorrer toda la fortaleza, incluido el camino de ronda por encima de las murallas, y los jardines, que curiosamente están llenos de pavos reales que viven en los grandes pinos.

La entrada cuesta 10€ y se puede llegar a él con el autobús 737 (parada Castelo) y con el tranvía 28E (paradas Largo Portas do Sol, Santa Luzia y São Tomé). 

Vistas y murallas del castillo


3. Disfrutar de sus miradores al atardecer o al amanecer

Otro de los imprescindibles a la hora de visitar Lisboa es hacer un recorrido por sus múltiples miradores. Y es que la ciudad de las 7 colinas está llena de lugares donde poder asomarse a disfrutar de las vistas panorámicas a cualquier hora del día.

Uno de nuestros preferidos es el Miradouro da Graça, sobre todo al atardecer, además hay un quiosco en la explanada donde tomar unas buenas cervezas. Para ver el amanecer os aconsejamos el Miradouro das Portas do Sol.

Hay bastantes más, por eso os dejamos una entrada con nuestros miradores recomendados de Lisboa.


4. Recorrer el barrio de Alfama

Alfama está formado por un entramado de empinadas callejuelas de origen árabe y judío. Es como un pueblo dentro de la ciudad. Merece la pena recorrerlo para descubrir la vida cotidiana de los vecinos de este barrio tan auténtico, con los niños correteando por las calles, las mujeres tendiendo la ropa por los balcones, los abuelos sentados en las plazas charlando y el sonido de fondo de los famosos fados. Todo un imprescindible que ver en Lisboa.

También podéis conocer más sobre esta linda expresión musical en el Museu do Fado, abierto de martes a viernes de 11 a 17h y de sábado a domingo de 10 a 18h, con un precio de 5€.

Unos buenos sitios donde cenar son Santo António de Alfama, Chapitô à Mesa o Medrosa D’Alfama.


5. Subir al Elevador de Santa Justa

Este ascensor de 45 metros e inaugurado en 1902, conecta los barrios de Baixa y Chiado. Su diseño metálico con una estructura de hierro de estilo neogótico, nos recuerda mucho a la Torre Eiffel.

Actualmente ha perdido su función inicial (hay un sistema de escaleras mecánicas entre las estaciones de metro de Baixa y Chiado que enlazan las dos zonas sin necesidad de pagar y que nosotros utilizamos más de una vez), quedando como mera atracción turística.

Nuestra recomendación es que no gastéis el dinero en subir por el ascensor (tiene un precio de unos 5€ ida y vuelta y encima se forman largas colas) y vayáis directamente desde el Convento de Carmo hasta el mirador de la plataforma superior (sólo 1,5€ y un pequeño tramo de escaleras de caracol). Las vistas sobre la ciudad son espectaculares.

Está operado por la Companhia Carris de Ferro de Lisboa. Tenéis más información sobre el transporte en qué saber antes de ir a Lisboa.

Vistas desde el Elevador de Santa Justa


6. Visitar las ruinas del Convento do Carmo

Este antiguo convento gótico fue destruido durante el terremoto de 1755, un gran seísmo acompañado de un tsunami que arrasó gran parte de la ciudad y áreas alejadas de ella (en nuestro viaje a Salamanca os contamos los daños que causó este terremoto en la torre de la catedral).

Se sitúa al lado del Elevador de Santa Justa, y sólo se conservan los muros y arcos de la bóveda de la nave central, lo que le da un aire de misterio y misticismo muy peculiar (de noche debe ser una pasada ver el cielo estrellado).

La zona del ábside alberga actualmente el Museo de Arqueología. La entrada cuesta 5€.


7. Conocer la Igreja de São Domingos

Entrar en la superviviente Igreja de São Domingos, que fue destruida en los terremotos de 1531 y 1755 y después de ser reconstruida, sufrió un gran incendio en 1959 (aún podría pasarle algo más y creemos que sobreviviría).

Se han mantenido los muros dañados por el fuego, pudiendo diferenciar perfectamente entre lo quemado y lo reconstruido.


8. Probar la ginjinha

Algo que no podéis dejar de hacer en Lisboa es probar el dulce licor llamado ginjinha.


Ginjinha o ginja, es un licor muy dulce obtenido mediante la maceración de guindas. Es muy popular en Portugal, sobre todo en Lisboa y el Algarve, así como en Galicia, donde se le conoce simplemente como licor de guindas.


Un lugar emblemático para tomarla es A Ginjinha, un pequeñísimo local situado en Largo São Domingos (frente a la fachada de la Igreja de São Domingos), aunque nuestra recomendación es que lo hagáis en casas particulares de Alfama, como la de Doña Candelaria en Rua do São Miguel, donde os lo servirán adorables señoras del barrio por un módico precio.

Probando la ginjinha de Doña Candelaria


9. Salir por la noche en Pink Street – Cais do Sodré

Si queréis salir de fiesta, una de las zona de bares y clubes de moda la encontraréis en Cais do Sodré. Las noches del fin de semana son un hervidero de gente.

Hay una calle muy famosa con el asfalto pintado de rosa, donde se concentran todos los pubs, Pink Street en Rua Nova do Carvalho.

Podéis tomaros una cervezas artesanas con unas ricas alitas de pollo picantes en Crafty Corner.

Pink Street


10. Fotografiar el funicular de Bica

Otro de los imprescindibles que ver en Lisboa es este elevador de Bica, inaugurado en 1892, que une la zona baja de Cais do Sodré con la parte alta de Chiado, a los pies de Bairro Alto. La imagen del vagón amarillo en la empinada calle con el río Tajo de fondo es preciosa.

Hay otros funiculares menos turísticos, el de Glória (de 1885, conecta Baixa con el Bairro Alto a la altura del Jardín de São Pedro de Alcântara) y el de Lavra (el más antiguo, 1884, une la calle Câmara Pestana y el Largo da Anunciada).

Están operados por la Companhia Carris de Ferro de Lisboa y el precio del billete es de 3,80 ida/vuelta (si se compra el bono de transporte Viva Viagem, el precio se reduce). Tenéis más información en qué saber antes de ir a Lisboa.


Tanto el Elevador de Santa Justa como los funiculares de Bica, Lavra y Glória son obra del mismo ingeniero, el portugués Raoul Mesnier du Ponsard.


11. Pasear por Rua Augusta hasta Praça do Comércio en Baixa

El barrio de Baixa es la zona más baja y céntrica de Lisboa, creada tras el terremoto de 1755 por el Marqués de Pombal. Lo componen varias calles en cuadrícula con edificios neoclásicos abarrotados de restaurantes y tiendas.

La arteria principal es Rua Augusta, una calle ancha y peatonal con terrazas en la zona central y mucho ambiente durante todo el día. Comunica la Praça do Rossio con la Praça do Comércio. La Praça do Rossio o de Pedro IV se puede considerar el centro neurálgico de la ciudad y en ella se localizan el Teatro Nacional Doña María II y la Estación de Rossio.

Al final de la calle, atravesando el imponente Arco del Triunfo de Rua Augusta, se llega a una gran plaza abierta hacia el estuario del Tajo a través del Casi das Colunas, la Praça do Comércio. En este lugar se localizaba el Palacio Real, hasta que fue destruído por el seísmo de 1755. Se reformó con edificios imperiales con arcadas en sus soportales, actualmente ocupados por ministerios. En el centro de la plaza destaca la estatua ecuestre de bronce del rey Don José I. Es una parada indispensable que hacer en Lisboa.

Se puede acceder a la parte superior del arco a través de una puerta situada a la izquierda antes de cruzar a la plaza. La entrada cuesta 2,50€ y las vistas de la Praça do Comércio y el Tajo por un lado; y de todo el barrio de Baixa por el otro, son espectaculares.


12. Tomar un café en el barrio bohemio de Chiado

El barrio bohemio de Chiado se presta a un paseo recorriendo sus cafés y librerías. Desde la animada Praça Luís de Camões parte el tranvía 28E y muy cerca se encuentra la famosa cafetería A Brasileira, con una escultura del escritor Fernando Pessoa sentado a una mesa. Otros locales recomendados son Fábrica Coffee Roasters, Landeau Chocolate o Chiado Caffe.

También podéis daros un homenaje para cenar en Minibar Teatro, con un ambiente de cabaré y un menú degustación buenísimo.


13. Degustar los famosos pastéis de nata

Tomar estos dulces es algo que no debéis dejar de hacer en Lisboa. Los famosos pastéis de nata son un vicio, una vez los pruebas, no puedes dejar de comerlos allí donde los ofrecen (al menos eso nos pasó).

Para nosotros el más recomendado es Casa Pastéis de Belém. Localizada en el barrio de Belém, elabora desde 1837 su receta patentada y su fama es bien merecida. 

Suelen formarse largas colas, sobre todo si se pide para llevar. Os aconsejamos ir bien temprano y pedir una mesa dentro (tienen muchas salas habilitadas y el servicio suele ser rápido).


14. Visitar la Torre de Belém y el Mosteiro dos Jerónimos 

En el barrio de Belém, además de comer los ricos pastéis, podéis aprovechar para visitar la Torre de Belém, el Mosteiro dos Jerónimos, el Jardín Vasco de Gama (con  un curioso templo tailandés en su interior que nos transportó a nuestro viaje a Tailandia) y el Monumento a los Descubrimientos.

La Torre de Belém, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 y símbolo de Lisboa y Portugal, fue una fortaleza militar desde la que partieron muchos exploradores portugueses en la Era de los Descubrimientos. Se ubica en la desembocadura del Tajo, sobre una pequeña ensenada de arena que desaparece cuando sube la marea. La entrada cuesta 6€.

El Mosteiro dos Jerónimos, con su estilo gótico y renacentista, también fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983. Alberga el Museo Nacional de Arqueología y de la Marina y lo más destacable es su gran claustro. La entrada son 10€.

Se puede comer buen pescado en la Associação Regional de Vela do Centro, y buenas carnes (bifes) en Portugália Cervejaria.

Para llegar a Belém, lo más rápido y cómodo es el tranvía 15E desde Praça do Comercio hasta Mosteiro Dos Jerónimos o Lg. Princesa. También se puede ir con la línea de tren a Cascais/Oeiras desde Cais do Sodré parando en Belém (si elegís esta opción, desde la estación de tren hay que andar unos 10-15 minutos).


15. Recorrer la ribera del Tajo desde el Ponte 25 de Abril

A orillas del Tajo hay un agradable paseo donde los lisboetas acuden para ir en bici, hacer ejercicio, pasear…

En este recorrido se localiza el curioso edificio del MAAT (Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología) con el aspecto de una gran ola, de 120 metros de longitud, cuya parte superior sirve de mirador gratuito. El museo abre de miércoles a lunes de 11 a 19h, con un precio de 5€ (sólo el MAAT) y 9€ (con la Central del Tejo).

Ola del MAAT

El Ponte 25 de Abril es un puente colgante de acero de color rojo, con unos 2 km de longitud. Tiene mucho tráfico y el ruido es bastante fuerte a sus pies (hay unas rejillas metálicas para que los coches no alcancen excesiva velocidad y son las responsables del sonido), pero las vistas merecen la pena.


Al otro lado del puente, desde la gran escultura de Cristo Rey, se tienen unas vistas panorámicas de Lisboa y el puente. Se puede llegar en tren desde Campolide hasta Pragal y luego andar 30 minutos; o en barco desde Cais do Sodré a Cacilhas, y desde allí en el autobús 101. Podéis aprovechar para tomar algo en el bar Ponto Final disfrutando de las vistas.


16. Rebuscar entre los puestos de la Feira da Ladra

La Feira da Ladra es un mercadillo de antigüedades y segunda mano que se instala en el Campo de Santa Clara (frente al Panteón Nacional), los martes y sábados de 09:00 a 18:00 horas aproximadamente.

Se llega a él con el Tranvía 28E (parada Voz Operário en la iglesia y arco de São Vicente de Fora). Podéis aprovechar para desayunar en Copenhagen Coffe Lab o comer en Santa Clara dos Cogumelos. Pedid una mesa en la ventana para tener unas buenas vistas del trajín del mercadillo.


17. Ir de compras o tomar algo en LXFactory

LXFactory es antigua zona de fábricas reconvertida en área comercial repleta de restaurantes y tiendas con un diseño industrial y vintage.

No os perdáis la Livraria Ler Devagar, el restaurante Cantina LX, la pastelería LXeeseCake y el Bar Rio Maravilha, desde donde se tienen unas bonitas vistas del Ponte 25 de Abril al atardecer.

Está abierto todos los días, entre las 09:00 y las 2:00, y se puede llegar a él con los autobuses 714 y 732 ó con el tranvía 15E.


18. Tomar una copa en el Bairro Alto

Otra zona donde poder tomar una copa es el Bairro Alto, en la Rua Dom Pedro V, llena de bares situados en antiguas casas, como O Pavilhão Chinês.

También os aconsejamos ir a comer o cenar al restaurante Lost In, que ofrece comida indo-portuguesa con unas vistas impresionantes.

Este barrio nos recordó muchísimo a nuestro viaje a Oporto en las fiestas de São João, estaban también en fiestas y las casas decadentes con fachadas de azulejo y las calles decoradas con banderines nos teletransportaron allí. No os perdáis las vistas desde el mirador de São Pedro de Alcántara.


19. Picotear en el Time Out Market

El Mercado da Ribeira es un antiguo mercado mayorista de 1882, reconvertido en mercado de abastos, situado junto a Cais do Sodré. A parte de la zona de compras al por menor de productos de alimentación, desde 2014 se ha habilitado el Time Out Market, una zona al estilo foodcourt americano, llena de puestos de comida y bebida con mesas corridas en el centro, ideal para comer de pinchos y raciones (en nuestro viaje a Nueva York en 2020 pudimos entrar al que inauguraron en 2019 en la zona de DUMBO, en Brooklyn)

Abre todos los días de 10:00 a 22:30 y podréis encontrar más de 40 espacios con todos los estilos gastronómicos, pudiendo probar desde platos internacionales como sushi o hamburguesas, hasta platos más típicos portugueses y lisboetas como bacalhau à brás, pregos (una especie de pepitos de ternera), bifes (filetes de ternera) o bifanas (deliciosos sándwiches con cerdo marinado).


20. Ver el atardecer desde Cais do Sodré

Otro de los mejores sitios para ver ponerse el sol, aparte de los miradores de Lisboa, está junto a los muelles y dársenas de la terminal de ferry de Cais do Sodré, a orillas del estuario del Tajo.

El sol se oculta tras el Ponte 25 de Abril. Luego podéis aprovechar para cenar y tomar algo por este animado barrio.


21. Salir por la zona de moda de Marvila

Esta zona industrial reconvertida, se ha puesto de moda entre los lisboetas. Los locales se han montado en las naves y almacenes antiguos y tienen un diseño muy chulo.

Podréis tomar unas cervezas artesanales en la Cervejeira Dois Corvos o en Musa, y cenar en Aquele lugar que não existe, un sitio muy animado en el que no está permitido hacer fotos para que el lugar quede en el anonimato y mantener así cierto nivel de intriga.

Para llegar a Marvila, debéis tomar el bus 728 desde Cais do Sodré o Praça do Comércio y bajar en Rua Açúcar o Palácio Mitra.


22. Hacer una excursión de un día a Sintra

Otro imprescindible en Lisboa es hacer una excursión al precioso pueblo de Sintra, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1995 y lleno de palacios y mansiones.

Se llega en tren desde la estación de Rossio. Los trenes parten cada 30 minutos, con un precio del billete de 2,25€ (1,90€ con la tarjeta Viva Viagem en modalidad Zapping) y una duración de 40 minutos.

No dejéis de callejear por Sintra Antigua, visitar la Quinta da Regaleira y su pozo iniciático, recorrer el Palacio da Pena y sus jardines, y tomar unas queijadas o unos travesseiros en Piriquita.

Es una excursión preciosa pero el turismo masivo puede arruinarla. Deberíais valorar ir o no dependiendo del día y la época del año y según los turistas que se esperen. Además, os recomendamos madrugar lo máximo posible.

En este enlace os dejamos todo lo que ver y hacer en Sintra en un día.


23. Conocer los pueblos de Estoril y Cascais

Cascais y Estoril son dos villas costeras muy próximas a Lisboa con mucho encanto, aunque bastante turísticas. Están comunicadas por un bonito paseo marítimo y muy cerca se encuentra la Boca do Inferno, donde las olas rugen contra los acantilados. Allí podéis aprovechar para comer una buena mariscada en el restaurante Mar do Inferno.

Se llega fácilmente a ambos pueblos en tren con la línea a Cascais que parte desde Cais do Sodré. El billete sencillo cuesta 2,25€ (1,90€ con la tarjeta Viva Viagem en modalidad Zapping), y el trayecto tiene una duración de 35-40 minutos.


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