14 días en Grecia. Etapa 3: Creta

El trayecto en ferry hasta Creta fue más largo, 2h 30 min. El barco iba lleno pero aun así viajamos bastante tranquilos. Desembarcamos a las 22h y todavía nos quedaba recoger el coche y llegar al hotel al otro lado de la isla.

Nos entregaron el coche en la puerta del ferry prácticamente, un Peugeot 107 de la empresa Rental Center Crete. Nos cargaron las maletas en el coche y traían datáfono para hacer el pago, muy organizados estos griegos. Nos dirigimos hacia Kissamos, el pueblo donde está el hotel Balos Beach, la última edificación al noroeste de la isla, antes de entrar en el parque natural de Balos.

Tardamos unas 4 horas en llegar, haciendo una parada de una hora para cenar. Gracias a que en Grecia se cena bastante tarde y que era la semifinal del mundial, encontramos una taberna abierta en Paralia Kourna, Niko’s Taverna. Pedimos ensalada griega, moussaka y tomates rellenos. El sitio era muy chulo, regentado por una familia muy simpática, salieron a darnos la mano al llegar y nos invitaron a fruta fresca de postre.

Niko`s Taverna, Paralia Kourna, Creta. (TripadvisorGoogle)

La conducción en Creta merece una entrada aparte, pero os contamos aquí lo mejor. Los cretenses conducen invadiendo parte del arcén (o completamente) para que puedan adelantarlos, aunque haya línea continua. Si no lo haces, el coche que venga por detrás pondrá las largas hasta que te apartes y le dejes pasar. Pueden llegar a adelantar coches en los dos sentidos a la vez en una zona de doble dirección con un solo carril por sentido. Las señales están ocultas entre la maleza o despintadas. Hay muchísimos radares sin que esté indicada la velocidad máxima de la vía. Con eso basta para que os hagáis una idea de cómo llegamos al hotel, cansados es decir poco.

El conserje del turno de noche era un señor muy majo que nos acompañó a la habitación y nos dijo que como teníamos incluida la cena en el precio de la reserva, nos habían dejado unos platos con comida en la nevera. Fue un detalle, pero no nos lo pudimos comer, necesitábamos dormir.


Día 12

11 de julio de 2018

Nos levantamos a las 9:15h para poder desayunar, ya que el buffet lo quitaban a las 10h. Como ya os habíamos comentado, un fallo en los hoteles de Grecia no alargar el desayuno. Este desayuno no estaba mal, bastante variedad y con un cocinero haciendo tortitas y huevos a la plancha.

Nos pusimos en modo baño y nos bajamos a la piscina del hotel. Estuvimos alternando entre la piscina y la playa privada que tiene el recinto. Fue una mañana relajada y divertida, la playa tiene rocas llenas de cangrejos, pozas con depósitos de sal, un fondo bastante chulo para bucear. Y rematamos con un cervezón fresquito en la piscina.

Hotel Balos Beach

Comimos en el restaurante del hotel, que nos sorprendió mucho por la calidad. La dorada a la brasa estaba perfecta y nos resultó bastante barato para ser un hotel: ensalada, dos principales, cervezas, fruta y café por menos de 30€.

A media tarde nos fuimos a Chania, una de las ciudades más grandes de la isla. Estuvimos paseando por el puerto veneciano y cenamos con unos amigos que estaban también de vacaciones allí. Chania tiene una zona antigua con callejuelas cercana al puerto, llena de restaurantes y tiendas de artesanía o souvenirs. Es un buen plan para ir a ver la puesta de sol detrás del faro, pasear y cenar.

Teníamos una reserva en el puerto, en el restaurante Salis. Pedimos comida y bebida en exceso, pero con amigos todo vale. El atún ahumado al momento y la taramosalata merecen la visita. Lo acompañamos con un vino de Sigalas que habíamos probado en Santorini.

Salis, Akti Enoseos 3, Chania, Creta (TripadvisorGoogle)

Atardecer en el puerto de Chania

Día 13

12 de julio de 2018

Nos levantamos pronto para ir a Elafonisi, considerada una de las playas más bonitas de Creta. El recorrido desde Balos discurre entre pequeños pueblos y gargantas montañosas espectaculares. Tardamos más de lo que pensábamos por unos cuantos turistas que no le habían cogido el truco a conducir en Creta y no pasaban de 30 por hora (nosotros ya nos habíamos acostumbrado a la conducción cretense). Pero como el camino nos encantó, no nos dimos ni cuenta.

A las 11:00h llegábamos a Elafonisi y ya estaba bastante llena porque el acceso es muy cómodo. Pese a tener 4 ó 5 zonas de hamacas y sombrillas, se veían todas ocupadas y mucha gente buscando sitio. Nosotros plantamos el campamento en la arena, no necesitamos muchas comodidades en la playa.

Elafonisi es una playa de arena rosa y aguas turquesas. El color de la arena proviene del desgaste de los millones de pequeñísimas conchas que llenan el fondo y se mezclan con la arena. Está unida a un islote lleno de dunas cubiertas de diente de león y matorrales. Merece mucho la pena la visita a pesar de la cantidad de gente que pueda llegar a encontrarse.

Playa rosa de Elafonisi

Estuvimos recorriendo la playa, buceando y descansando hasta medio día. Como íbamos con una niña pequeña (la hija de nuestros amigos de Chania) y hacía bastante viento, decidimos desplazarnos a la playa de Falasarna, a unos 40 minutos, y comer por el camino.

Nada más coger la carretera principal hacia el norte vimos una taberna con vistas al mar y nos paramos a comer. Fue todo un acierto, el menú en Kosmos era principalmente pescado fresco y platos típicos de Creta. Pedimos varios platos de pescado, verduras a la brasa y una ensalada cretense. Nos invitaron a un raki, aguardiente local.

Kosmos, Moni Chrisoskalitissis, Creta. (Tripadvisor Google)

El navegador nos metió por una carretera de montaña para llegar a Falasarna, fuimos solos todo el trayecto, pasando entre acantilados, laderas llenas de cabras y olivos. Es una carretera muy chula si os gusta conducir por montaña. La playa estaba casi vacía cuando llegamos, es bastante amplia y con muchos servicios. Tiene algo de oleaje porque está menos protegida del viento, y pese a tener un fondo arenoso y estar movida por las olas, impresiona y sorprende el agua turquesa y cristalina.

Atardecer en Falasarna

Volvimos al hotel bastante rápido y cenamos en el Buffet libre. La comida no era la mejor pero no le hicimos ascos, había un cocinero haciendo pasta con marisco en el momento.


Día 14

13 de julio de 2018

Ya sólo nos quedaba esa mañana en Creta y queríamos aprovechar para ver Balos Lagoon, otra de las mejores playas de Creta (para nosotros la mejor). Nos levantamos a las 7h para desayunar rápido y llegar pronto.

El acceso está justo donde termina nuestro hotel, es un camino sin asfaltar que se adentra durante más de 7 kilómetros en un parque natural. Obliga a conducir a muy baja velocidad (sobre todo porque los seguros de las agencias de alquiler no cubren los daños en este tipo de vías). Para ayudar a la conservación hay que pagar 1€ por persona al entrar. La ruta discurre por acantalidos sobre el mar y se cruzan multitud de cabras de una especie muy lanuda típica de creta. Es casi tan bonito el trayecto como la propia playa.

Cuando llegamos a la zona de aparcamiento habría ya unos 20 coches. El parking está controlado por unos señores que se encargan de ir diciéndote donde debes dejar el coche. En la bajada se tardan unos 15- 20 minutos, más si sumas la cantidad de veces que paramos para hacer fotos. Las vistas son de las mejores de Creta (imagen de cabecera).

La playa une la zona de acceso con un islote a través de un istmo de arena, separando la zona de mar abierto de una laguna de arena blanca y rosa y aguas transparentes que se vuelven turquesas en las zonas más profundas. Todo un espectáculo.

Balos Beach

Nos volvimos cuando la playa comenzó a llenarse, sobre las 11:30. Para la subida es importante que llevéis agua, es una buena pendiente con escalones de piedra y tierra. Aunque nos costó menos subir de lo que pensábamos.

Si al llegar había 20 coches, a esas horas no eran menos de 150. Estaban empezando a aparcar a casi un kilómetro del aparcamiento (ventajas de ser madrugador). Volvimos disfrutando del paisaje y compadeciéndonos de los cientos de coches que nos cruzábamos en sentido contrario.

El resto del día lo pasamos en el hotel entre la piscina y la playa. Cenamos pronto en el buffet y fuimos a cerrar las maletas. El vuelo salía a las 5 de la mañana desde la otra punta de la isla.


Día 15

14 de julio de 2018

Hicimos el trayecto hasta el aeropuerto de noche, haciendo alguna parada para tomar café. La zona de devolución de coches está a 2 minutos de la terminal de salidas. Heraklion tiene uno de los peores aeropuertos que hemos visto hasta el momento. La facturación de maletas es caótica, primero pasas por el mostrador de tu compañía, donde le ponen a la maleta las etiquetas y la pesan, y luego debes llevarla tu mismo a la cinta de carga. La cola de esa cinta es horrible, un sálvese quien pueda.

Estuvimos esperando en el piso de arriba, a esas horas estaba todo cerrado y no había sitio para descansar. Arriba está más tranquilo, con algunas sillas y mesas donde poder colocarse.

El vuelo de Iberia Express sólo salió con 5 minutos de retraso. Fue un día largo, llegamos a Madrid a las 8 y nuestro AVE a Valencia salía a las 12.

En el viaje de vuelta suele decidirse el próximo destino, pero en este caso estábamos tan cansados y habíamos disfrutado tanto que sólo pensamos en lo bonita que es Grecia.

Epharistó!

Ευχαριστώ την Ελλάδα

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