Qué hacer en un templo japonés

En nuestro viaje de 10 días en Japón, nos dimos cuenta de lo devotos que eran los japoneses. Los templos y santuarios estaban siempre llenos, no sólo de turistas, también de gente local que iba a realizar algún ritual de manera individual, a diferencia de la idea que tenemos en occidente de la celebración de actos religiosos multitudinarios. En esta entrada os dejamos varios de esos rituales que se pueden hacer en un templo japonés.

Fuente para temizu (temizuya) en el santuario Meiji-jingu en Harajuku

Temizu o ceremonia de ablución

En la entrada de los santuarios sintoístas y algunos templos budistas debemos lavar nuestras manos y nuestra boca para librarnos de toda maldad y contaminación. Es un ritual de purificación imprescindible para hacer en un templo japonés. La mayoría de los templos tienen carteles indicando las instrucciones correctas.

La zona donde se realiza esta ceremonia de purificación es el temizuya, una fuente o pila con agua de la que salen uno o varios chorros y en la que hay apoyados varios cazos (que suelen ser de bambú o metal).

  • El ritual comienza cogiendo con la mano derecha uno de los cazos disponibles. Se debe llenar el cazo con el agua de los chorros y verter un poco en la mano izquierda para limpiarla.

  • Después se cambia el cazo a la mano izquierda y se repite el proceso, esta vez vertiendo una poca cantidad de agua en la mano derecha para purificarla también.

  • Posteriormente, hay que sorber agua con la mano izquierda y enjuagarse la boca de manera sutil, expulsándola después, de esta forma purificamos nuestro cuerpo.

  • Por último, tras volver a limpiar la mano izquierda, el cazo debe mantenerse en posición vertical, volcando su contenido sobre el mango para limpiarlo y se deja boca abajo sobre el temizuya.

Tienda de omamoris en el templo Senso-ji en Asakusa

Comprar un omamori

Son amuletos en forma de pequeños colgantes de tela que los japoneses llevan en cualquier sitio, desde metidos en un bolsillo hasta colgados del retrovisor del coche. Evitan los accidentes, mejoran la salud, ayudan en el amor o a aprobar exámenes.

Su efecto protector dura toda la vida, pero los japoneses suelen renovarlo en Año Nuevo. Aunque tenga un significado sagrado, cualquiera puede comprarlos. Una buena idea que hacer en un templo japonés para conseguir regalos originales.

Hay omamori generales y específicos para determinadas situaciones, algunas de las más curiosas o divertidas, como por ejemplo, los omamori del templo Kanda Myojin de Akihabara, frecuentado por otaku o frikis del anime, que tienen forma de un chip informático y su misión es proteger a los aparatos electrónicos de los malos espíritus.


Omikuji esperando a ser quemados en el templo Kiyomizu Kannon-do en Ueno

Omikuji, papelitos de la fortuna

Son pequeñas predicciones sobre nuestra fortuna que se compran en los templos:

  • Primero se debe abonar la ofrenda para el omikuji.

  • Se extrae de una caja cilíndrica un palo en el que encontraremos el número de cajón de donde coger el omikuji.

  • Si nos toca una predicción de buena suerte, puede ser sobre cualquier aspecto de la vida, la guardaremos en la cartera.

  • Si lo que sacamos es una predicción de mala suerte, deberemos atarla a un árbol del templo.

En  muchos templos hay paneles con cuerdas a modo de tendedero para atar los omikuji, que una vez llenos son quemados para que los dioses se lleven consigo la mala suerte.


Estampas para sello en  el santuario Nishiki de Kyoto

Estampar el sello en nuestro goshuinchō

El goshuinchō es una pequeña libreta donde se van estampando los diferentes sellos o goshuin, una combinación con el sello del templo y caligrafía negra escrita por los monjes. Al entrar al recinto se ha de buscar la pequeña caseta donde llevan a cabo la ceremonia, normalmente se quedarán con la libreta y la recogeremos pasados unos minutos tras hacer nuestra donación.

Lo ideal es comprar una de las libretas que venden específicamente para esto ya que es una única hoja doblada en forma de acordeón y que se puede desplegar para ver todos los sellos juntos.

No sólo hay sellos en los templos, casi todos los lugares turísticos de Japón tienen el sello a tu disposición para estamparlo: las oficinas de JR, los museos, acuarios, etc. Estos últimos no se deben estampar en el goshuincho ya que se considera algo sagrado reservado para los templos. Así que os damos otra excusa para comprar más libretas.


Ritual de purificación por humo en el templo Senso-ji en Asakusa

Ceremonia del incienso

Una de las cosas que hacer en un templo budista, es la ceremonia de purificación con humo de incienso (en algunos de ellos también encontraremos la fuente para temizu). Los fieles queman barritas de incienso en un recipiente especial y, tras hacer su petición y reverencia, dirigen el humo hacia las zonas de su cuerpo donde sienten dolor. Al acabar el ritual, vuelven a hacer una reverencia.

Las barritas se adquieren en el mismo recinto, siempre tras abonar la donación. Hay de varios tamaños según lo que queremos que dure el humo y se pueden encender en los quemadores que hay alrededor del incensario.


Ema con motivos manga en el templo Kanda Myojin de Akihabara

Escribir una ema

Son unas tablillas de madera que se compran en los santuarios sintoístas donde se escriben las plegarias o deseos para que los dioses nos hagan caso. Los japoneses escriben o dibujan verdaderas obras de arte que luego serán quemadas para que lleguen a las deidades.

Cada santuario tiene su ema diferente, normalmente relacionado o con la deidad o con algún aspecto característico del templo, por ejemplo, en Fushimi Inari y en Hie Jinja los ema tienen forma de torii rojo.

Se consiguen dentro del recinto, se escribe la petición y se cuelgan de los paneles que hay destinados para ello, normalmente en los laterales de la entrada. Cuando se llenan, los ema se queman para que la petición llegue al dios que corresponda.


Cientos de maneki-neko en el templo Gotokuji en Tokyo

Comprar un daruma o un maneki-neko

Daruma es un amuleto con forma de cara que representa al monje Bodhidharma. La cara no tiene pupilas, solo dos círculos blancos en forma de ojos.

Cuando se adquiere, normalmente con el propósito de conseguir constancia y esfuerzo para algo en concreto, se debe pintar uno de los ojos con un punto negro. Cada vez que se mira al daruma se recuerda la necesidad de ser perseverante para conseguir el objetivo propuesto. Una vez conseguido, se pinta el otro ojo y se lleva a un templo como ofrenda y se adquiere uno nuevo.

Hay daruma en todo Japón pero el templo Daruma-dera de Takasaki está dedicado a este amuleto.

Maneki-neko es otro amuleto típico de Japón. En el templo Gotokuji de Setagaya es donde se inició la veneración a este gato con el brazo derecho en alto, que llama a la prosperidad, el dinero y el éxito en general.

La leyenda dice que una gata blanca salvó a un señor feudal de ser alcanzado por un rayo, indicándole con el brazo como entrar al templo justo antes de que éste impactase contra el árbol en el que estaba refugiado de la tormenta. Por eso el amuleto representa al felino levantando el brazo para atraer la buena suerte.


Capilla del templo Otoyo en Kyoto

Rezar en un templo japonés

Otra de las ceremonias que llevar a cabo en un templo japonés consiste en hacer una plegaria a los dioses en la capilla destinada a ello. El rezo se realiza de pie (hay otros rituales más complejos llevados a cabo en el pabellón principal y oficiados por un monje).

  • Primero se lanza una moneda a un cajón de madera como donativo.

  • Se hace sonar la campana o el cascabel que cuelgan de una gran cuerda delante de la caja.

  • Se hacen dos pequeñas reverencias y se dan dos palmadas.

  • Acto seguido, se hace el rezo y se termina con una reverencia mayor.

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